CUANDO EL DÍA SE HACE NOCHE

ECLIPSE TOTAL 2 DE JUNIO DE 2019. Segundos antes de que comience la fase de totalidad del eclipse solar, desde 12.000 metros de altura a bordo de un avión Airbus320neo, se distingue la inminente llegada de la zona de sombra. Abajo a la izquierda del Sol eclipsado, resalta el siempre brillante planeta Venus. © Armando Vega (National Geographic).

ECLIPSES PARA FINALIZAR UNA DÉCADA

Hace más de seis décadas, el 2 de octubre de 1959, las afortunadas Islas Canarias fueron testigos del último eclipse total de Sol visible en territorio español. Por su parte, la península Ibérica no ha visto un eclipse total de Sol desde 1912. En aquella ocasión, se trató de un evento híbrido, que comenzó y terminó como un eclipse anular, con solo una pequeña porción como eclipse total ¡¡de tan sólo 1,3 km de ancho y 6,5 segundos como tiempo máximo de totalidad!! Una de sus peculiaridades fue que la única región de la Tierra donde la Luna ocultó por completo al Sol fue en el noroeste de la Península (desde Oporto hasta Gijón).

Debemos retroceder aún más en el tiempo, hasta el 30 de agosto de 1905, para encontrar el registro del último gran eclipse solar total que pudo ser observado desde la España continental. Por un día, Burgos fue capital mundial de la Astronomía, ya que el el eclipse total congregó en la ciudad a científicos de todo el mundo, miles de curiosos e incluso al rey Alfonso XIII y otros miembros de la familia real.

En 2026 se cumplirán 121 años o 44.177 días desde aquel evento.

Y es que esta sequía de eclipses va a terminar próximamente, ya que en los años 2026, 2027 y 2028 habrá dos eclipses totales y uno anular que cruzarán territorio español. Si bien la franja de totalidad de un eclipse total de Sol suele ser muy estrecha (de unos 90-150 km. de ancho), la zona de parcialidad se extiende por varios miles de kilómetros, por lo que aquellas poblaciones y zonas de España que no disfruten del privilegio extraordinario de la totalidad, sí verán en cambio un Sol con la mayor parte de su superficie ocultada, tanto más cuanto más cerca se encuentren de la franja de totalidad.

Para disfrutar de un eclipse con garantías es importante conocer las previsiones meteorológicas y elegir una ubicación con las mejores posibilidades de un cielo sin nubes durante el eclipse. El buen tiempo es la clave para ver un eclipse total con éxito: siempre será mejor ver un eclipse más corto desde un cielo despejado que un eclipse más largo bajo un cielo nublado.

Para ir preparando estos eventos, la SEDA pone a vuestra disposición todos los datos relevantes para no perder detalle y planificar con tiempo suficiente la observación.

Observar un eclipse total de sol es una experiencia fascinante y única, pero también es importante hacerlo de manera segura y consciente. El uso de gafas especiales para eclipses o dispositivos de proyección adecuados es fundamental para disfrutar del evento sin peligro para tus ojos. Sigue nuestros consejos para una observación segura.

CONSEJOS PARA UNA OBSERVACIÓN SEGURA

Sigue nuestros consejos para una observación solar divertida y con todas la garantías para tu salud ocular.

SEGURIDAD ANTE TODO

Lo primero y más importante que debemos hacer para observar un Eclipse de Sol es asegurar nuestra protección ocular. BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA SE DEBE MIRAR AL SOL SIN PROTECCIÓN. No nos cansaremos de repetirlo. Solo en la fase de totalidad, podremos mirar al Sol a ojo desnudo. En cualquier otro momento, ya que el Sol no estará completamente tapado por la Luna (aunque esté ocultado al 99,99%), nuestros ojos estarán expuestos a lesiones prácticamente seguras si miramos directamente al astro rey sin ninguna protección.

OBSERVACIÓN A SIMPLE VISTA

Puedes construir tu propio proyector de eclipses usando una caja de cartón, una hoja blanca de papel, cinta adhesiva, tijeras y papel de aluminio. Con el Sol detrás de ti, la luz solar pasará a través de un agujero perforado en el papel de aluminio pegado sobre un agujero a un costado de la caja. Durante las fases parciales de un eclipse solar, esto proyectará un Sol en forma de media luna sobre una hoja blanca de papel pegada al interior de la caja. Mira dentro la caja a través de otro agujero cortado en la caja para ver la imagen proyectada.

Puedes construir tu propio proyector de eclipses usando una caja de cartón, una hoja blanca de papel, cinta adhesiva, tijeras y papel de aluminio. Con el Sol detrás de ti, la luz solar pasará a través de un agujero perforado en el papel de aluminio pegado sobre un agujero a un costado de la caja. Durante las fases parciales de un eclipse solar, esto proyectará un Sol en forma de media luna sobre una hoja blanca de papel pegada al interior de la caja. Mira dentro la caja a través de otro agujero cortado en la caja para ver la imagen proyectada.

OBSERVACIÓN CON INSTRUMENTOS

Con un pequeño telescopio o unos prismáticos podremos observarlo con algo más de detalle. El método más fácil y económico de todos es el de proyección. Es un método muy sencillo que consiste en proyectar la imagen del Sol obtenida por el telescopio o prismáticos en una cartulina o madera blanca, colocada a la distancia focal adecuada.

Este sistema es muy usado y suele dar buenos resultados, pues permite tanto fotografiar la imagen obtenida como incluso dibujar sobre ella sin peligro, aunque su uso continuado puede dañar el equipo. A este respecto JAMÁS UTILIZAREMOS UN FILTRO PARA EL SOL COLOCADO EN EL OCULAR ya que luz solar, concentrada por el objetivo del instrumento, alcanzará temperaturas muy elevadas tanto en el interior del tubo óptico como en la zona del ocular, pudiendo llegar a agrietar el filtro y el propio ocular y por consiguiente dejando pasar toda la luz sin protección alguna. Si la temperatura puede romper alguna pieza del telescopio, imagina el daño irreparable que puede hacer en nuestro ojo.

El que quizá sea el MÉTODO MÁS SEGURO y también más eficaz consiste en la utilización de una lámina de Mylar que se coloca delante del objetivo del telescopio o prismáticos y que bloquea el 99,99% de la luz solar con lo cual no solo evitamos dañarnos nuestros ojos sino que, al mismo tiempo, impedimos que el telescopio o prismáticos sufran algún tipo de deterioro, pudiendo observar y fotografiar con comodidad. Esta lámina puede recortarse fácilmente y ser adaptada a los objetivos de diversos instrumentos. Además, nos puede servir para las épocas activas del Sol y disfrutar con la observación de sus manchas solares y de los tránsitos planetarios de Mercurio (2032) y Venus (este nos pilla un poco más lejos, en 2117). Es conveniente que estás láminas se guarden bien y se revisen antes de cada uso, para asegurarnos que no presentan ningún mini-agujero o arruga que pueda ser origen de una visita indeseada al oftalmólogo.

CONOCIENDO ALGO MÁS SOBRE LOS ECLIPSES SOLARES: EL CICLO DE SAROS

Veinte años de trayectorias de eclipses solares entre 2010 y 2030. El azul representa las trayectorias de eclipses totales y el rojo representa las trayectorias de eclipses anulares.

El imperio caldeo y sus astrónomos son considerados como la primera civilización que estudió el cielo estrellado con detenimiento. A pesar de no tener instrumentos ópticos, ya conocían un ciclo o periodo de 223 lunas (equivalente a 6.585,32 días, algo más de 18 años y 11 días) tras el cual la Luna y la Tierra regresan aproximadamente a la misma posición en sus órbitas y se pueden repetir los eclipses. A este periodo de tiempo lo llamaron Ciclo de Saros.

Y aunque los eclipses solares ocurren con cierta regularidad, rara vez cruzan el mismo lugar. Centrándonos en los eclipses solares totales, hay aproximadamente dos en un período de tres años en la Tierra, pero la sombra de la totalidad a menudo tiene tan sólo unos 100 kilómetros de ancho. ¡El promedio de años en un mismo lugar de la Tierra que ocurran dos eclipses solares totales es de uno cada cuatrocientos años! Sin embargo, esto es sólo un promedio y también pueden ocurrir dos en el mismo lugar en un corto período de tiempo.

Volviendo al Ciclo de Saros, cada 18 años, 11 días y 8 horas (aproximadamente) surge una trayectoria de eclipse similar, ya que el Sol, la Tierra y la Luna tienen (relativamente) la misma geometría, pero su zona de visibilidad en nuestro planeta se desplaza más de 120 grados de longitud hacia el oeste.

“Cuando el Sol se eclipsa para desaparecer, se ve mejor su grandeza"

Lucio Anneo Seneca

filósofo, político, orador y escritor romano. 4 a.C. – 65 d.C.

Para disfrutar de un eclipse con garantías es importante observar las previsiones meteorológicas uno o dos días antes del eclipse y elegir una ubicación con las mejores posibilidades de un cielo sin nubes durante el eclipse. El buen tiempo es la clave para ver un eclipse con éxito; es mejor ver un eclipse más corto desde un cielo despejado que un eclipse más largo bajo las nubes.

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