La Observación Lunar

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La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Con un diámetro ecuatorial de 3.474 km, es el quinto satélite más grande del sistema solar y el segundo más denso tras Io, satélite de Júpiter. En cuanto al tamaño proporcional respecto a su planeta es el satélite más grande: un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa. Se encuentra en relación síncrona con la Tierra, por lo que siempre muestra la misma cara hacia nuestro planeta. 

La Luna es el objeto celeste más cercano a nosotros y el más sencillo de observar. Sin embargo, y por regla general, dedicamos poco tiempo a su contemplación o al menos, la mayoría de las veces, no nos detenemos el tiempo suficiente para maravillarnos de sus extraordinarios accidentes geográficos, cada uno de ellos más impresionante y peculiar si cabe que el anterior.

Es cierto que la Luna es agradecida con instrumentos pequeños de pocos aumentos o incluso con unos simples prismáticos, pero será con telescopios de grandes focales con los que podamos realmente observar con todo lujo de detalles las peculiares sombras que emergen tras una cordillera montañosa, las terrazas en la ladera de un cráter, las coladas y los acantilados. Visto así, el paisaje lunar goza de un efecto hipnótico que hace difícil apartar nuestro ojo del ocular. 

El terminador lunar es la línea divisoria entre el día y la noche lunar, o  dicho de otro modo es la división entre la zona iluminada y la zona oscura de nuestro satélite. Esta línea, naturalmente, cambia constantemente su ubicación, y es el lugar donde la luz del Sol es rasante: un observador situado en la superficie del satélite en ese punto vería al astro rey justo sobre su horizonte. El terminador posee dos extremos, norte y sur, llamados cúspides. Debido al ángulo en el que la luz solar incide sobe la porción de la Luna coincidente con el terminador, las sombras arrojadas por los cráteres y otros elementos geológicos son elongadas, haciendo más fácilmente discernibles al observador los accidentes geográficos que estén sobre o cercanos al terminador. 

Veamos lo anterior con un ejemplo visual. En la imagen de la Luna en cuarto menguante, se evidencia cómo a lo largo del terminador es donde se aprecian mejor los detalles y se manifiestan las sombras que nos revelan la profundidad de las paredes de los cráteres, así como la altura de las cadenas montañosas. En la parte superior vemos un cráter, justo arriba en el terminador, que es el gran cráter Plato (101 km de diámetro y paredes de 1400 metros de altura), más abajo Archimedes (81 km y 2100 m), casi en penumbra, y luego una cadena montañosa, prácticamente recta, próxima al lugar de alunizaje de la misión Apolo 15, que recibe el nombre de Montes Apenninus. Esta acaba, en su extremo occidental, en el cráter Eratosthenes (59 km y 3600 m), vecino del magnífico Copernicus (93 km y 3800 m), con su sistema radial de material eyectado producido en el momento del impacto. Se aprecia claramente que Copernicus recibe la luz del Sol mucho más perpendicular que los otros cráteres más cercanos al terminador, y no llegamos a apreciar su profundidad correctamente, a pesar de que ésta supera la mayor altura de España, el pico del Teide en la isla de Tenerife, con 3.718 metros sobre el nivel del mar.

En el resto de la superficie lunar iluminada, cuanto más nos alejemos del terminador, mas se nos antoja la Luna prácticamente llana y sin relieve (sin serlo, obviamente) por la perpendicularidad de la incidencia de los rayos solares y por consiguiente, la ausencia de sombras destacadas en esas zonas.

La observación de la Luna en diferentes días nos muestra un juego de sombras cambiante que hace que no se vea igual una misma zona de un día para otro, descubriendo nuevos elementos o estructuras que permanecían ocultas o al contrario, ocultando o haciendo difícil de ver características que hace unos días se observaban sin problema.

Virtual Moon Atlas

Si vamos a realizar un viaje por un mundo repleto de increíbles y espectaculares zonas, es recomendable que nos hagamos antes con un buen mapa y nos familiaricemos con los diferentes accidentes geográficos. Os recomendamos que instaléis en vuestro ordenador este software gratuito que proporciona imágenes de muy buena calidad de la superficie lunar, además de incluir todo tipo de información en varios idiomas, español incluido.

ACT-REACT-QuickMap

Este mapa lunar online posee múltiples opciones de visualización, como zoom, nomenclaturas de los accidentes lunares, diversas capas de imágenes y datos obtenidas por sondas de la NASA y muchas más funciones.

QUÉ PODEMOS VER EN LA LUNA

Si ya estamos preparados para explorar un mundo fascinante, veamos unas notas sobre selenografía. No se nos olvide consultar la fase lunar del día elegido para nuestra observación y comprobar los accidentes lunares que serán visibles ese día, así como elegir los mejores días en una lunación mensual para observar determinados objetos.

MARE Y OCEANUS · Mar y Océano

Las partes de la superficie lunar que vemos más oscuras, denominadas mares, son grandes extensiones llanas que ocupan aproximadamente la tercera parte de la cara visible de la Luna. Su origen se remonta a antiguos afloramientos basálticos producidos por las erupciones provocadas por impactos de meteoritos en los momentos de formación de nuestro satélite. Antiguamente se pensaba que eran mares y océanos de agua como los de la Tierra, de ahí su nombre.

El mar más grande de toda la Luna (de hecho, es el único que se llama ‘océano’) es el Oceanus Procellarum, con una superficie de que mide casi tres veces la superficie de España. Los mares ocupan aproximadamente el 16% de la superficie lunar y son fácilmente distinguibles en la superficie de la Luna a simple vista debido a su color oscuro, ya que reflejan menos la luz del Sol que las zonas lunares altas, más brillantes. Se encuentran, sobre todo, en la cara visible. Los pocos que se hallan en la cara oculta son mucho más pequeños y están llenos de enormes cráteres. Al conjunto de mares lunares se le denomina Maria.

Relacionados con Mare y Oceanus, la nomenclatura lunar latina también usa Lacus (lago), para las planicies más pequeñas, Palus (pantano o ciénaga) para llanuras relativamente extensas pero de límites poco definidos, Sinus son los equivalentes en la Tierra a bahías o golfos y por último, los cabos son llamados Promontorium.

Es evidente que estas formaciones lunares quedan relegadas a un segundo puesto en comparación con los mares, pero solo desde un punto de vista en cuanto a proporciones se refiere. Cierto es que todas ellas son menores, pero no por ello son de menor interés para nuestras observaciones. Estas estructuras o accidentes lunares, obedecen a las mismas características que sus homólogos terrestres (aunque en la Luna no hay agua, al menos en su superficie). Por ejemplo, los Palus no son más que terrenos inundados parcialmente por la lava. Los Lacus son pequeños mares. Los Sinus es la parte de los mares que se interna en las tierras entre dos cabos y finalmente los Promontorium son los salientes de tierras altas que se internan en los mares.

CRATER · Cráter

La gran cantidad de cráteres lunares observables fácilmente, consiguen fascinar poderosamente la mirada del observador y con toda seguridad, son el accidente geográfico más representativo de nuestro satélite. Los cráteres se formaron como consecuencia del impacto de meteoritos o cometas sobre la superficie lunar.

Dependiendo de su tamaño, material y velocidad, se formaron cráteres de diferentes tamaños y formas. En la Luna, al carecer de atmósfera, los meteoritos no se desintegran y chocan violentamente contra la superficie, haciendo un enorme agujero y dispersando restos de material alrededor.

No es infrecuente observar un pico en la parte central de muchos cráteres y también anillos concéntricos y bordes escalonados. La incidencia de la luz solar sobre estos elementos durante diferentes días en la lunación mensual, produce a menudo sombras caprichosas y espectaculares.

Algunos de los cráteres más interesantes que podemos ver desde la Tierra son: Clavius con 225 km de diámetro, Schickard 227 km de diámetro y Schiller con su forma elongada de 179 x 71 km. El más llamativo de la zona sur es sin duda el cráter Tycho, que irradia en todas direcciones con sus 85 km de díametro y 4600 metros de profundidad. Justo en la parte opuesta, muy cerca del borde norte, llama la atención el cráter Plato, 100 km de diámetro, perfectamente circular con un interior muy oscuro. En la zona noroeste, destacan el cráter Aristarchus, 44 km de diámetro, que brilla intensamente en el centro del Oceanus Procellarum o Mar de las Tormentas y el cráter Copernicus con sus 93 km de diámetro y 3800 metros de profundidad, en el que destaca sobre todo su pico central.

CATENA · Cadena de cráteres

Una catena es una cadena de cráteres de impacto y se creen producidas por asteroides o cometas que al ser despedazados por las fuerzas de marea, el cuerpo primigenio se transforma en una cadena de cuerpos menores que siguen la misma trayectoria hasta el momento del choque violento contra la superficie lunar. Estas formaciones se han descubierto en varios satélites de nuestro sistema solar, y no solamente en la Luna.

Las cadenas de cráteres lunares, a menudo radian de cráteres mayores, por lo que otra teoría sugiere que puede tratarse de impactos secundarios producidos por material eyectado en el momento de la colisión, o por actividad volcánica producto de la fisura resultante.

DORSUM Y DORSA · Cerros y Grupo de Cerros

Son crestas o pequeñas elevaciones del terreno de forma longitudinal en la superficie de nuestro satélite. Esta designación es puramente morfológica, independientemente de la causa de su formación. En la Luna suele recibir la denominación de cresta arrugada, por su semejanza con una arruga en la piel o en la ropa y se localizan principalmente en en interior de los mares.

MONS Y MONTES · Montañas y Coordilleras

Al igual que nuestro planeta, la Luna presenta montañas aisladas (también denominadas macizos) y coordilleras, que son una sucesión de montañas enlazadas entre sí.

El Punto más alto de la Luna hace referencia a la mayor elevación del relieve lunar, y tiene una cota de 10.786 metros por encima de la superficie media de la Luna, siendo casi un veinte por ciento más alto que su homólogo terrestre, el monte Everest. La cumbre está localizada en el sector nororiental del cráter Engel’gardt. Como dato anecdótico, mencionar que no coincide con ninguna formación lunar con la denominación de montaña y además se encuentra en la cara oculta de la Luna, por lo que no podemos verlo directamente desde la Tierra.

RIMA, RUPES Y VALLIS · Acantilados, Escarpes y Valles

Los acantilados son abundantes en la geografía lunar y cuando aparecen en conjunto reciben el nombre de Rimae. Son enormes grietas o fallas visibles en la superficie de varios cientos de kilómetros de longitud. Rupes Recta es uno de los accidentes geográficos más fotografiados por los astrofotógrafos lunares. Rima Aridaeus, por ejemplo es una enorme fisura de cerca de 300 km de longitud.

Los escarpes o escarpados son el conjunto de pliegues rectilíneos con aspecto de pared o precipicio. Son auténticos muros de roca y es que rupes en latín significa exactamente eso: roca. Rupes Altai es un formidable escarpe montañoso, que ha recibido el apelativo de «La Muralla de la Luna», y se extiende a lo largo de más de 400 kilómetros, desde la pared occidental del notable cráter Piccolomini, en dirección noroeste, hasta las cercanías del cráter Catharina.

Los valles, depresiones o fisuras lunares son accidentes geográficos que comprenden desde pocos kilómetros a más de 400 kilómetros de longitud y varios kilómetros de ancho. Vallis Alpes es un espectacular valle transversal a los montes del mismo nombre. Se extiende desde la cuenca del Mare Imbrium hasta el borde del Mare Frigoris, con unos 166 kilómetros de longitud.